Cuando te ven una mujer fuerte te buscan sólo para que les
ayudes a llevar sus cruces. Te hablan pensando que tú no necesitas ser
escuchada.
A una mujer fuerte no se le pregunta si está cansada, si
está sufriendo o cayendo, si tiene ansiedad o miedo... lo importante es que
ella siempre esté allí: un faro en la niebla o una roca en medio del mar...
A la mujer fuerte no se le perdona nada... Si pierde el
control se convierte en débil, si pierde los estribos se transforma en
histérica...
Cuando la mujer fuerte falta un minuto se dan cuenta
enseguida, pero dan por hecho su presencia.
Pero la fuerza que se necesita cada día para ser ese tipo de
mujer no le importa a nadie.






