¿Casino? A cualquier cosa llamáis Casino. El de Candas es un
“Club Social” heredado por las clases medias, una vez que la Jet Set vio que
los tiempos cambiaban y que ya no tenía ningún valor para ellos, es decir, lo
traspasaron.
El Casino, que en otros tiempos era sinónimo de poder. El
Casino, la línea roja entre las clases pudientes y el populacho, en el que
asomar las narices para husmear a través de la puerta significaba una fallida
patada en el culo por parte del portero, o una carrera para que no te pillara
el botones, hoy, no es más que un frustrado centro de presunción que pretende
seguir “vivo “ gracias a los impuestos de los ciudadanos.
Le queda grande la denominación de origen “Casino.” Hace
muchos años que la perdió y aunque algunas/nos siguen imaginando que son los
herederos del glamur de “fin de siecle” sus pantalones vaqueros y sus vestidos
de actualidad les traicionan, les delatan, les recuerdan quiénes son y de donde
vienen.
Pero dejemos el glamur y los sombreros de copa, para quienes
escriben la historia y vayamos a lo nuestro. Parece que van a recibir una
importante ayuda por parte del ayuntamiento para evitar echar el candado, y con
esto no estoy de acuerdo pues me parce un atraco a los ciudadanos en general.
Una parte por mínima que sea de mis impuestos, terminará en un centro privado
cuya gestión apunta que ha sido desastrosa, y mucho más, cuando leo que son
propietarios de dos pisos en Candas, por tanto el ayuntamiento no está actuando
con honestidad. En este caso no puedo dejar aparte los vínculos efectivos que
puedan tener los responsables del casino y el ayuntamiento. No hace falta,
hablan por sí solos.
Cuando alguna entidad deportiva, cultural Etc,etc. tiene
problemas casi siempre termina recurriendo al ayuntamiento y este casi como
norma sale en su defensa, y es lógico pues suelen ser los viveros de sus
futuros votantes, y para no ser negativo pienso puede que tenga cierto sentido,
siempre que se demuestre que esa sociedad peleó y lucho hasta el final para no agotar
sus recursos, sus créditos, su gestión. No es este el caso del casino. Esta
ayuda de 2.000 € es la compra de votos a una sociedad, cuya directiva cree que
es obligación de los ciudadanos mantener su vagancia, su galbana, su comodidad.
Dos pisos. ¡Y no están seguros de alquilarlos¡ De hacerlo,
sopesan alquilar uno y… ¿Para qué es el otro? No quisiera tener que pensar mal.
Las rentas de dos inmuebles supongo que taparían algún desconchado como por
ejemplo pagar la contribución, pero es más cómodo, es más fácil que me
subvencionen, no corro riesgos, y mucho más cuando algún concejal tiene miedo
de que se cierre un “centro histórico” ¡Y una mierda!
No sé a vosotros, pero lo que es a mí me jode un montón que,
aunque solo sean 0,78 € más o menos los que me corresponden pagar, con ellos se
subvencionen las partidas del Parchís y de cartas de este centro privado, que
los políticos de nuestro ayuntamiento se disputan untándolo con dinero publico
Enrique González
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M A G I S T R A L, DON ENRIQUE